Y ahí está uno, que se levanta todos los días diciéndose “este día será mejor”. Estás con un ánimo que ni te imaginas, tratas de ser amable con todos… Hasta que ocurre eso. Alguien te trata mal y te preguntas: ¿para qué me esfuerzo en ser amable, si me tratan para la mierda?, ¿por qué no puedo desaparecer en este momento?, ¿por qué me tenía que pasar esto cuando estaba de buen ánimo? Y ahí es cuando dices: “no me va a afectar, no voy a llorar”. Esas cosas, son las que precisamente destruyen el autoestima. Pequeñas, pero dañinas cosas.
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